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La hermosa historia de la Estrella de Belén

Una historia digna de escuchar

Los relatos de los acontecimientos variaron de cultura a cultura, pero para todos, fue una noche de paz universal. En una cumbre de la montaña en la India, la gente vio la estrella y la reconocieron ya que llevaban mucho  tiempo esperándola. Era una señal celestial a diferencia de cualquier otra… sin fijar su curso y flotando libremente. Algunos declararon que en la estrella veían  la imagen de la Virgen sosteniendo en sus brazos a un bebé radiante que lleva una corona.

Esta montaña de la India fue llamado Fons por algunos y Victorialis por otros, pero la leyenda está de acuerdo en que era la montaña más alta a que se encuentran en la India, con una amplia cumbre, plano salpicado de árboles, claros, manantiales y grutas. Muchos llegaron a esta montaña para observar la aparición de la estrella… pero la identidad de los observadores es una de especulación y algo que sigue en investigación para dar con una verdadera conclusión.

Según algunas versiones, estos “observadores” eran los descendientes de Balaam, un antiguo pero pecaminoso vidente, se habla de el  en el libro del Antiguo Testamento en él  Éxodo. En los días en que los hijos de Israel eran vagabundos, Balaam había predicho la venida de la estrella y se había dirigido a sus hijos para ir a la montaña y esperar. Esta vigilia fue dictada a través de sus generaciones hasta que la estrella finalmente apareció.

Los reyes magos fueron sorprendidos por esta resplandeciente

Otros sostienen que los “vigilantes” (que más tarde serían conocidos como los Reyes Magos) Sem, Cam y Jafet… los hijos de Noé. Ellos eran astrónomos sabios que vinieron de Caldea y Persia, pero la mayoría de las historias legendarias dicen que eran Reyes. Otra historia algo parecida cuenta que el mayor de ellos fue Melchior, el rey de Arabia, y él tenía sesenta años. El más joven se llamaba Gaspar. Él tenía veinte años cuando apareció la estrella y gobernó sobre Tharsis. El tercer monarca era Baltasar, rey de Saba, y él estaba en su cuadragésimo año.

Además de la vista de la estrella, cada uno de ellos recibió un signo especial de la llegada del Salvador. A la hora del nacimiento del Niño Jesús, un avestruz propiedad de Gaspar tramó dos huevos. Y de uno surgió un león y por el otro, un cordero.

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